Instituto Pedagógico Padre José Kentenich

 

Con el oído en el corazón de Dios y la mano en el pulso del tiempo.
— P. José Kentenich
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Formación Católica y Trayectoria

  • Centro Pedagógico centrado en la espiritualidad de Schoenstatt 
  • Dirigido por el Movimiento Apostólico de Schoenstatt
  • Ubicado en el corazón del área metropolitana
  • El ideal del Instituto "Que surja una Nueva Primavera”

  1.  

JORNADA PEDAGÓGICA 2018 

Del Conflicto a la Solidaridad: Un Carisma para Nuestros Tiempos

20 de enero de 2018

Santuario Nacional de Schoenstatt, Puerto Rico

 

Un Carisma para Nuestros Tiempos

Rev. Diacono (Dr.) Ronald Rojas

 

Me parece que desde ahora en adelante –cuando se hable de la historia de Puerto Rico—se hablará de la época antes de María, y la época después de María. En la época antes de María se hablará de lo mucho que avanzamos comparado con la década de los cuarenta y cincuenta. Se hablará de un progreso económico que elevó el estándar de vida pero que lamentablemente concluyó en un materialismo desenfrenado. Se hablará de un progreso político que proveyó estabilidad por muchos años para luego encontrarse impotente ante la magnitud de las nuevas exigencias sociales. Se hablará de un progreso social donde la cultura y la educación eran envidia para otras naciones, pero donde luego la sociedad y la educación perdieran su visión de altura y serian vencidos por corrientes de perdición y mediocridad. Se hablará de un progreso religioso-moral donde la Iglesia era el centro de las costumbres, tradiciones, y alma del pueblo, pero donde con el tiempo los fieles perderían la fuerza religiosa-moral para tomar posesión del propio destino. Algo así concluirían los capítulos de nuestra historia antes de María.

Y los capítulos de la época después de María se están comenzando a escribir bajo un ambiente de intensa inseguridad y confusión. Todo se nos ha arrancado de la vida y los procesos de restauración avanzan a paso de tortuga. Si quisiéramos ilustrar nuestra situación actual a la luz de Puerto Rico como una Gran Familia, parece que nuestro país quedó en las manos de “Padres Pródigos”, aquellos con autoridad que desestimaron las súplicas de sus hijos. En lugar del Hijo Pródigo que se fue con toda su herencia, los Padres Pródigos se han aprovechado de nuestras riquezas, de nuestro carácter humilde, y ahora que ya no queda nada, prácticamente nos han abandonado. Me refiero aquí a los padres de la economía, los padres de la política, los padres de la educación, padres del bienestar social, y los padres de la reconstrucción. Vivimos como huérfanos, exiliados en nuestra propia tierra, sin dirección, sin visión. Reconstrucción sin visión es regresión.

Sin duda así también quedará marcado la historia de Schoenstatt en Puerto Rico. Antes de María y después de María. Pero con una gran diferencia. Por un lado, reconocemos—ahora más que nunca—que María es el hilo común entre el pasado y el futuro de Puerto Rico. Si nuestra historia se divide en la época antes de María y la época después de María, María es sin duda una figura clave que une el pasado con el futuro. Por otro lado, estamos necesitados de un Padre con visión. Un Padre espiritual que llene el vacío creado por aquellos en autoridad—que ya desde antes del huracán— carecían de visión.

 María y un Padre con visión. Estas dos figuras resuenan con profundidad en el alma de cada hijo e hija de Schoenstatt y proveen el contexto para los trabajos de esta Jornada Pedagógica.

Desde nuestro punto de vista—me refiero a la visión de Schoenstatt— parece que en esa ocasión la Divina Providencia ha querido responder enérgicamente a lo que nos hemos propuesto año tras año en lemas anteriores. El lema de cada año representa el plan de acción que surge de las corrientes de vida en toda la Isla y que se expresa a nivel nacional. Los lemas son la tela hecho de los hilos que produce la vida de nuestros grupos a través de todas las diócesis. Los lemas representan la colaboración del discernimiento entre deseo Divino y el deseo de la nuestra cooperación como aliado humano.  Si miramos los lemas desde el 2013, ellos enfatizan el deseo de una relación más íntima con el Padre Fundador. Pero para el lema actual, parece que es la Providencia quien ha tomado la iniciativa clara y decisiva:

“Padre, tu carisma guie la familia hacia tiempos de esperanza”

En este lema pedíamos que el carisma del Padre Fundador guiara el Movimiento en Puerto Rico. Y es durante este mismo año que recibimos a un Huracán María que ha dejado a Puerto Rico como una “tabula rasa”, como un comenzar desde cero, o en buen puertorriqueño, como un “borrón y cuenta nueva.”

Conociendo la historia de la vida del Fundador, ¿acaso nunca esperábamos que sufriríamos alguna forma de un gran golpe? ¿Acaso nos sorprende que—en gran medida— la trayectoria de los lemas de pasados años nos hayan preparado para la situación actual?

Quizás habríamos pensado que Puerto Rico eventualmente estaría sujeto a una crisis nacional, pero no como lo tenía previsto la Divina Providencia y como lo hemos vivido hoy. La misión profética del “Cor unum in Patre” grabada en la piedra angular del Santuario será siempre acompañada del sentido de sacrificio y de lucha, quizás nunca tan dramática como los dolores causados por la Primera y Segunda Guerras Mundiales las cuales tuvo que confrontar el Padre Fundador, pero en nuestros corazones sabíamos que tampoco sería fácil. Entonces a la luz de la historia y visión de Schoenstatt, este ambiente de intensa inseguridad, confusión, y dolor que vivimos son dolores de parto. De este parto surgirá una nueva versión de Puerto Rico.

Por lo tanto, para aceptar el rol de Schoenstatt ante la nueva versión de Puerto Rico, es necesario absorber— a un nivel extraordinario— el carisma del Padre José Kentenich. El carisma del Padre Kentenich contiene para nosotros la otra porción del Plan De Dios—lo que ocurre luego del parto— que aún queda oculto para nosotros y que será uno de los tesoros espirituales que hemos de transmitir a esta y futuras generaciones.

Si un Fundador posee una vocación especial donde el Espíritu Santo confiere una misión específica para un momento histórico determinado, entonces para nosotros ese momento es ahora. Es el Espíritu de Dios quien durante el transcurrir del tiempo concede y transmite carismas a un fundador y sus seguidores. Como consecuencia, todo carisma de fundador es (a) una misión profética, (b) una espiritualidad, y (c) y un estilo de vida. Por eso la vida de Padre Kentenich es la primera y más fundamental apreciación de la intención del Espíritu Santo para con nosotros. Entender la receptividad y vivencias del Padre a los deseos de la divina providencia resultan en comprender la magnitud y la dinámica del proyecto histórico de Schoenstatt para la Iglesia y el Mundo, y por lo tanto, resulta también en comprender la magnitud y la dinámica del proyecto histórico de Schoenstatt para Puerto Rico.

Por eso si queremos seguir cooperando con el Plan de Dios desde los eventos actuales, es necesario ahondar de manera extraordinaria en el carisma del Padre Fundador. Es como si la situación presente fuese una invitación de María jamás visto en nuestra historia. Ahí está la razón fundamental de seguir al Padre José Kentenich. Los que están buscando esperanza, están pensando en el “mañana”.

Los que están vinculados al carisma del Padre Kentenich confían en el “pasado mañana” porque el “mañana” es solo un paso transitorio hacia el “pasado mañana”. Así los que viven el carisma de nuestro fundador entienden que el mañana es solo un camino para llegar al “pasado mañana”, a lo que llamamos la Iglesia de las Nuevas Playas. Quiere decir, que en la originalidad del Padre Kentenich hemos de pasar de la “esperanza humana” a la “confianza divina”.

En este sentido no podemos ignorar el hecho de que hoy es el 20 de enero, segundo hito en la historia de Schoenstatt, capturado por la frase “en la confianza divina”. El 20 de enero de 1942 es—no sólo uno de los cuatro hitos de la historia del Movimiento—sino también el eje de esa historia. La frase “en la confianza divina” contiene una fuerza profética, abre paso a horizontes de esperanza, es fuente de convicción y entrega total, inclusive de una entrega a nivel de martirio si fuese necesario.

Tampoco podemos ignorar la posibilidad de que— como país—poner nuestras vidas “en la Confianza Divina”, pueda ser un evento decisivo para su canonización. Se dice que para validar un santo se requiere una serie de milagros. Casi siempre esos milagros son producidos en casos individuales. Pero ¿qué pasaría si toda una nación acudiera en oración al Padre Fundador, y en respuesta, se logrará un gran milagro nacional en favor de su canonización? ¿Qué impacto habrá en Roma si nuestra pequeñez y desvalimiento actual atrae la intercesión de María y conmueva el Amor Divino de tal modo que, por primera vez en la historia de la Iglesia, se reconozca a toda una nación como el testigo de la santidad de un fundador? A raíz de una confianza divina de seguro surgirán nuevos héroes, hombres y mujeres santos, familias santas, porque si en la devastación de dos guerras mundiales Schoenstatt pudo florecer, entonces en la devastación que divide nuestra historia en dos épocas también surgirán héroes canonizables. Y esos héroes serán la luz que inspirados por el carisma del Padre José Kentenich- nos llevarán a la transición del “mañana” a la permanencia del “pasado mañana”.

Además de los dos eventos históricos que proveen contexto para las labores de esta Jornada Pedagógica en torno al carisma del Padre Kentenich—María y la urgencia de un Padre con visión profética—existen otras razones relacionadas con el crecimiento saludable y maduración del Movimiento en Puerto Rico.

Aunque brevemente, comparto con ustedes tres razones adicionales para adentrarnos más profundamente en el carisma del fundador.

Primero es asegurar la perspectiva profética del Movimiento ante las necesidades inmediatas de Puerto Rico. A consecuencia de la devastación hay un sentido de urgencia y de soluciones rápidas. Electricidad, agua potable, salud, toldos, torres celulares, internet, reparación de carreteras, puentes, edificios… seguidos de la restauración de otros servicios vitales a las comunidades y los pueblos. Pero es necesario tener cuidado de que este modo de pensar y de actuar nos presionen a proceder de maneras contrario a nuestro carisma. Hay respuestas fáciles. Hay respuestas interesantes. Hay respuestas creativas. Pero si nos adentramos al carisma del Fundador tenemos mejores probabilidades de escoger cursos de acción—aunque inmediatas—pero mejor alineadas con la Misión de Schoenstatt en PR.  Mientras mejor entendamos el carisma del Padre Kentenich, mejores decisiones haremos.

La segunda razón que nos urge como Movimiento adentrarnos más profundamente en el carisma del Padre Kentenich, es mantener claridad ante los carismas derivados. Los carismas del Espíritu Santo poseen una característica generativa. Todo carisma en la Iglesia es para la Iglesia, y como tal, no se encierra en sí misma, sino que es como un portal para que el Espíritu Santo suscite nueva vida mediante corrientes que se derivan del carisma original. Así como en el caso de San Benito, San Francisco, Santo Domingo, San Ignacio y otros fundadores de espiritualidades originales en la Iglesia, también desde Schoenstatt surgirá en la Iglesia y en Puerto Rico nuevas corrientes que se nutrirán del carisma original del Padre Kentenich. Pero ¿cómo crecer saludablemente permitiendo a las corrientes derivadas ejercer su función enriquecedora sin confundirse ni confundir a otros con el carisma original? Mientras mejor entendamos el carisma del Padre Kentenich, mejores decisiones haremos.

Una tercera razón para adentrarnos más profundamente en el carisma del Padre Kentenich es la conservación y la realización del alma puertorriqueña. En oportunidades anteriores he postulado que el alma puertorriqueña fue hecha para una Cultura de Encuentro. En otras palabras, la Cultura de Encuentro responde a la pregunta ¿qué quiso Dios cuando creó el alma puertorriqueña?

Los indios tainos solucionaban sus problemas colectivos con ritos de vínculos naturales y sobrenaturales que llamaban “areitos”. Para nosotros, Tiempo de Navidad es tiempo de vinculación entre nosotros mismos (aquí se incluyen los puertorriqueños en la diáspora).

Nuestros abuelos y bisabuelos tenían lugares de oración en sus hogares, lugares de encuentro con Dios.  Lo que más dolió después del huracán no era la falta de luz, ni de agua, ni de comida. Lo que más dolió es no poderse comunicar con otros. Cultura de Encuentro. Cultura de Encuentro traducido al lenguaje schoenstattiano es “Cor unum in Patre”, grabado desde el 1973 en la piedra angular del Santuario Nacional. Habrá muchos que se dediquen a la reconstrucción física de Puerto Rico, pero ¿quién conserva el alma puertorriqueña? ¿Quién promueve oportunidades de plenitud para el alma puertorriqueña? Digo por tercera vez: Mientras mejor entendamos el carisma del Padre Kentenich, mejores decisiones haremos.

En los pasados minutos he querido enmarcar una urgencia vivencial del carisma del Padre José Kentenich como punto de partida de los trabajos de esta Jornada Pedagógica. Los signos del tiempo y el contexto histórico de una transición de épocas— marcado por María y de la urgencia de un Padre con visión—son los puntos de partida que motivan esta Jornada.  A estos ejes contextuales añadimos tres motivaciones adicionales relacionados con el crecimiento futuro y maduración del Movimiento en Puerto Rico. Es de esperar que pasemos por más dolores de parto— e inclusive—una posible depresión post-partum. Pero que quede claro: como Iglesia nos corresponde contribuir a la formación espiritual de la criatura que nace. Y ahora más que nunca la corriente del carisma de Schoenstatt responde a la reconstrucción, sanación, y a un nuevo orden social, moral y religioso.

Finalmente, si se ha escrito el libro “500 años de la Mano de María”, entonces ahora más que nunca marchemos al unísono para escribir los próximos 500 años con María, pero esta vez con un carácter marcadamente profético, iluminados por el regalo que nos ha dado de Espíritu Santo en la persona de José Kentenich.  Lo digo finalmente y por cuarta vez, Mientras mejor entendamos el carisma del Padre Kentenich, mejores decisiones haremos.

Ave María Purísima… Que Dios les bendiga.

 

El Rvdo. Diácono Ronald Rojas es miembro del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, donde comenzó en los grupos de jóvenes formados por el Padre Guillermo Esters y el Diácono Jesús María Pagán hace unos 50 años atrás. Posee un doctorado en Administración de Empresas con especialidad en gerencia, liderazgo y espiritualidad. Es autor de siete libros sobre liderazgo, y ha sido consultor en asuntos de administración y dedicado a la formación de líderes en más de 35 parroquias en los Estados Unidos y Puerto Rico. Desde el 2008 el diácono ha viajado a Puerto Rico casi anualmente para colaborar en la formación de los dirigentes del Movimiento. El diácono actualmente ofrece cursos a nivel de doctorado, enseña en el Seminario Regional de Florida, y ha dado cursos y retiros para la formación de diáconos en varias diócesis de los Estados Unidos.  Lleva 44 años casado con Isabel (conocida entre nosotros como “Chave”) y residen en Tampa, Florida.

 

Estructura Organizacional 

El Instituto Pedagógico P. José Kentenich

  • Tiene personalidad canónica y civil a través del Instituto Secular de las Hermanas de María de Schoenstatt en Puerto Rico. 
  • Tiene su propia Junta elegida por el mismo Instituto.                                                                                                                      
  • Asegura suvinculación a Schoenstatt a través del Consejo Nacional y la Central de Asesores.

VISIÓN Y MISIÓN

Hacia adentro de la Familia de Schoenstatt

Queremosser comunidad de educación. Estudiando y generando conocimiento pero sin sustituir las estructuras de educación que ya existen en las diferentes Ramas e Institutos. Queremos formar formadores.


VISIÓN Y MISIÓN 

Hacia afuera de la Familia de Schoenstatt

Las actividades del Instituto 

  • Tienen un causal pedagógico que incluye la realidad social y cultural de Puerto Rico.
  • Su meta es el bien común de todos los puertorriqueños.
  • Las soluciones propuestas van en la línea de la Doctrina Social Católica y se encuentran dentro de la mentalidad del Padre  José Kentenich, fundador de Schoenstatt.  
  • Son un aporte a la Nueva Evangelización 
  • Se proponen vincular al Padre José Kentenich con la Iglesia en Puerto Rico.

 

Jornada Pedagógica

                  Del Conflicto a la Solidaridad:

La Formación de la Conciencia Ciudadana

sábado, 15 de octubre de 2016

 

8:00 a.m.      Registro

8:45 a.m.      Bienvenida e Invocación

9:00 a.m.      Análisis de Nuestra Actualidad Puertorriqueña

                        Lic. José A. Morales

9:45    a.m.   Receso

10:00 a.m.   La Propuesta de Schoenstatt ante las Necesidades de Nuestro Tiempo:

Una Nueva Imagen de Persona y de Comunidad

                        Dr. Ronald Rojas

10:45 a.m.   La Respuesta del Alma Puertorriqueña

                        Dra. Norma Ruíz de Falcón

11:15 a.m.   Receso

11:30 p.m.    La Propuesta de la Iglesia para el Puerto Rico de Hoy:

                        El Plan Pastoral Nacional

                        Lic. José A. Frontera

12:30 p.m.    Santa Misa y Clausura

1:30 p.m.      Almuerzo

                         

Del conflicto a la solidaridad con el criterio del Padre Nuestro

Composición de lugar de José Alberto Morales Rodríguez (Beto)

8va. Jornada Pedagógica

Instituto Pedagógico Padre Kentenich

15 X 2016

 

Una historia previa en el Oasis de la Mater

 

·      Preocupación por la politización de cara a las elecciones.

·      La propuesta del Padre Mario

 

I.             El criterio esencial: “Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino”

 

·      El nombre de Dios es Padre… porque Él es Amor, la fuente de nuestra existencia como responsabilidad.

 

o   Adolphe Gesché: Jesús no se identifica como “Yo soy” sino como “Aquí estoy”, “Yo voy”, denle ustedes de comer, el signo de Jonás (destino como misión y responsabilidad); he aquí la esclava del Señor.

 

o   Francisco dice que también  “El nombre de Dios es misericordia”, entrevista de Andrea Tornielli

 

§  Misericordia significa abrir el corazón a nuestras miserias, como en el relato de Ezequiel sobre la historia de Israel, la niña querida que se engríe y prostituye pero el Padre es siempre fiel y no la abandona.

§  Nuestra misión es vivir “misericordiando”, dice Francisco, porque nosotros si no la hacemos a la entrada la hacemos a la salida.

 

o   El nombre de Padre se santifica por la construcción de la PATRIA que son padres, madres, compadres, amigos que hacen trabazón de sus voluntades con la voluntad de Dios en cada tiempo y espacio frente a cada reto en los círculos concéntricos de la responsabilidad.

 

 

II.          Cómo se realiza el criterio de santificar al Padre en la Patria por medio del amor y la responsabilidad:

“Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (la “fe práctica en la Divina Providencia)

Cómo saber la voluntad de Dios hoy:

·      Las voces de Dios en el tiempo

La crisis y la corrupción en el mundo —el rescate de New York, California, Washington DC, España, Portugal, Grecia— y el significado de la Ley PROMESA:

 

§  Despojo de la responsabilidad, sin ayudas

§  Despojo de la democracia, el poder de la Junta

§  Despojo de la dignidad, la colonia oficial

El llamado es urgente: o asumimos nuestra responsabilidad o serán otros los que decidirán por nosotros.

Juan R. Torruella, juez federal, Discurso durante la Convención del Colegio de Abogados celebrado en Río Grande, 9 IX 2016

 

Demasiados puertorriqueños sucumben a una mentalidad de negatividad sobre lo que podemos hacer. Uno se pregunta si esa condición no es una estrategia de elementos foráneos a nuestra isla, porque se fomenta la idea de que los puertorriqueños tenemos que ser supervisados como si fuéramos una partida de niños... Hay que resistir.

 

·      Las voces de Dios en el alma

o   El sentimiento de vergüenza.

 

§  Por la extralimitación económica, la infidelidad a la Constitución

§  Por la dependencia de ganar el pan con el sudor del de al frente

§  Por la corrupción de todo y de todos (Meurice/Carlos)

 

Dice Francisco que “la vergüenza es una gracia; cuando uno siente la misericordia de Dios, experimente una gran vergüenza de sí mismo, de su propio pecado.” Por eso su sello episcopal es miserando atque eligendo, que quiere decir, mesericordiando y escogiéndolo, pues se tiene presente la mirada de misericordia Jesús que frente a cada fallo humano sonríe e invita a la responsabilidad, al Aquí estoy, heme aquí, yo voy.

 

“Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

  

o   El dolor moral de la dependencia, propósito de enmienda.

 

“Una vez que la fe ha llegado ya no estamos sometidos a la niñería porque todos somos hijos de Dios”, Gal. 3, 221-29.

 

o   La nostalgia de la dignidad perdida (Operación manos a la obra). 

 

·      Las voces del ser

o   El Papa Francisco interpela a todas las naciones empezando por la suya a realizar una urgente misión:

Carta a Conferencia Episcopal Argentina, 8 VII 2016

Es el amor a la patria que me lleva a pedirles, una vez más, que se pongan la patria al hombro, esa patria que necesita que cada uno de nosotros le entreguemos lo mejor de nosotros mismos, para mejorar, crecer, madurar.

Mensaje al pueblo de Argentina, 30 IX 2016 (El Papa Francisco envió un mensaje en video a los argentinos, días después de que la Iglesia cuestionara que no haya consenso social para combatir la pobreza.)

Estoy convencido de que nuestra Patria necesita hacer viva la profecía de Joel (cf. Jl 4, 1). Sólo si nuestros abuelos se animan a soñar y nuestros jóvenes a profetizar cosas grandes, la Patria podrá ser libre. Necesitamos de abuelos soñadores que empujen y de jóvenes que -inspirados en esos mismos sueños- corran hacia adelante con la creatividad de la profecía”.

(El capítulo cuatro del libro de Joel se lo conoce como “El juicio de las naciones”. Comienza así: “Porque en aquellos días, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Judá y de Jerusalén, congregaré a todas las naciones y las haré bajar al valle de Josafat. Allí entraré en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra”.)

o   El Padre Kentenich en medio de un proceso crítico dentro de la historia de su obra interpeló a su organización a emprender una urgente misión: La Misión del 31 de mayo, la de la reconstrucción del organismo de vinculaciones en la PATRIA.

Desde aquí se impondrán santas tareas, es decir, tareas que santifican sobre débiles hombros.”

Es como si Francisco evocara esa misión al interpelar a los suyos en Argentina a “que se pongan la patria al hombro, esa patria que necesita que cada uno de nosotros le entreguemos lo mejor de nosotros mismos, para mejorar, crecer, madurar.”

El Padre Kentenich habla de los tiempos de crisis como el que hemos aquí descrito en su carta magna de Octubre de 1948: “cuando tensiones mayores y más peligrosas ponen en conmoción cuerpo y alma… cuando en el ritmo corriente de la vida comienzan a producirse alteraciones mayores… cuando el habitual orden tradicional llega a perturbarse considerablemente”. Estos no son tiempos de fracaso y resignación sino tiempos de cambio “cuando la rueda de la ya no se deja volver hacia atrás”.

o   En este pequeño espacio de Puerto Rico un hermano de Schoenstatt, Hernán Alessandri Morandé, hoy en proceso de canonización, nos recordó una misión que hoy se hace urgente. Está en nuestro escudo: “Joannes est nomen eius”.

 

III.        Las corrientes de vida… desde aquí: en este caso una de responsabilidad religada, nuestra esperanza

 

Nos corresponde emprender desde aquí la santa tarea de santificar el nombre Padre:

 

§  con la encarnación del Amor y al responsabilidad religados en nuestra Patria Puertorriqueña

 

§  con cada acción concreta de amor responsable en los círculos concéntricos de nuestra de nuestra realidad inmediata

 

§  porque queremos ser precursores, esta vez de la operación manos a la obra de la Civilización del Amor. Y el Papa Francisco nos dijo cómo hacerlo:

 

Mensaje del Papa Francisco a Obispos de Puerto Rico, 8 VI 2015

 

No gasten energías en divisiones y enfrentamientos, sino en construir y colaborar. Ya saben que, «cuanto más intensa es la comunión, tanto más se favorece la misión» (Pastores gregis, 22). Sepan tomar distancia de toda ideologización o tendencia política que les puede hacer perder tiempo y el verdadero ardor por el Reino de Dios. La Iglesia, por razón de su misión, no está ligada a sistema político alguno, para poder ser siempre «signo y salvaguardia del carácter trascendente de la persona humana» (Gaudium et spes, 76). (…) Entre las iniciativas que es necesario consolidar cada vez más está la pastoral familiar, ante los graves problemas sociales que la aquejan: la difícil situación económica, la emigración, la violencia doméstica, la desocupación, el narcotráfico, la corrupción. (…) Velen con celo y paciencia por la porción de la viña del Señor que les ha sido encomendada, y vayan adelante todos juntos. Encomiendo la obra de la evangelización en Puerto Rico a la Santísima Virgen María.  

Y para que no sobrevenga la desesperanza de la dependencia colonial:

 

“No nos dejes caer en la tentación más líbranos del mal. Amén.”


La propuesta de Schoenstatt ante las necesidades de nuestro tiempo: Una nueva imagen de persona y de comunidad.

Diácono (Dr.) Ronald Rojas
Conferencia, Jornada Pedagógica: 15 de octubre 2016 Santuario de Schoenstatt, Cabo Rojo, PR

El nivel de descontento en lo social, económico, político, cultural y pedagógico en Puerto Rico ya ha alcanzado niveles jamás experimentado en la historia de nuestro país. A escasamente algunas semanas de un encuentro con las urnas electorales, todos nos sentimos casi impotentes ante los niveles incertidumbre y desesperanzados por una capacidad de reforma. Especialmente los que estamos aquí presentes—que sentimos el llamado se ser “agentes de cambio1— nos sentimos moralmente obligados a mirar con optimismo más allá de soluciones que responden al desespero y sentimos la urgencia de una interpretación más amplia y profunda de las soluciones incoherentes. Así nos preguntamos ¿cómo es posible resolver la situación social si la célula básica (familia) sigue enferma? ¿Cómo resolver la situación económica si el corazón del Pueblo está atrapada por el al dólar? ¿Cómo resolver la situación política cuando los procesos jurídicos han tomado la responsabilidad definir la identidad del alma puertorriqueña? ¿Cómo resolver la situación pedagógica si los educadores y estudiantes caminan en una sequía humanística, árido de un idealismo que alumbre su caminar?

Nos vale también hacer una precaución contra los “profetas unidimensionales” que desde sus perspectivas estrechas y ya históricamente agotadas pretenden transformar la realidad colectiva multidimensional de Puerto Rico desde una sola dimensión. ¿Acaso puede la dimensión social cambiar “desde afuera” la desintegración del núcleo familiar? ¿O acaso pueden las soluciones políticas proveer alivio a la sequía humanística que padece la educación? ¿Acaso pueden los remedios económicos incitar un mayor arraigo a los valores y la cultura innata puertorriqueña?

Menos obvio y más significativo es observar nuestra incapacidad de espontáneamente generar acción colectiva o “movimientos” dentro de cada una de estas dimensiones como reacción a acciones injustas, atentados contra la identidad, y protesta contra procesos colectivos ineficaces. Nuestra inmovilización colectiva parece estar atrapado en las mismas estructuras que hemos generado para atender nuestras necesidades. Basta analizar la situación de crisis en otros países para observar como surgen movimientos de resistencia y fortaleza interior que impulsan nuevas alternativas2. Si nuestro país fuese considerado suficientemente saludable, se esperaría que al menos aparecieran movimientos que defiendan al pueblo puertorriqueño contra tantas amenazas. Sin embrago, ya no hablamos con una sola

1 Shor, Ira. Empowering education: Critical teaching for social change. University of Chicago Press, 2012.

2 Della Porta, Donatella, Hanspeter KRIESI, and Dieter RUCHT. "Social Movements in a Globalizing world (second expanded edition)." (2009).

1

voz. Así como lo expresa la metáfora del ruiseñor enjaulado, ya no “cantamos”. Esencialmente, somos víctimas de nosotros mismos.

Ya hemos percibido que las dimensiones humanas aparentan estar ya agotadas de sus posibilidades para una transformación efectiva y sostenible. Por otro lado contemplamos que la inhabilidad de potenciar movimientos de renovación permanece adormecida. Es entonces en la intersección de estas dos realidades históricas donde hoy exploramos una posibilidad multidimensional a la luz del carisma de Padre José Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt3. Permítanme primero analizar las consecuencias de la inhabilidad de crear movimientos de renovación con una opción pedagógica de José Kentenich, y luego presentar su perspectiva multidimensional como camino de restauración.

Como contexto para introducir la pedagogía de vinculaciones del Padre Kentenich4, argumento que las raíces de la incapacidad de crear movimientos sugiere a su vez una deficiencia en la capacidad fundamental de crear vínculos interpersonales. Y que esa incapacidad de crear vínculos interpersonales empobrece el alma puertorriqueña—que en su carácter ontológico más profundo—está diseñada para vivir en una Cultura de Encuentro. Es mediante la restauración de vínculos naturales y sobrenaturales informados por la “razón de ser” del alma puertorriqueña donde la célula básica de nuestra sociedad se sana y suple corrientes de vida que también sana la sociedad en todas sus dimensiones.

Por definición, los “movimientos” dependen más de las fuerzas de los vínculos interpersonales que de estructuras de poder5. Para estar claro, aquí me refiero a un “movimiento” como una agrupación informal de personas o de comunidades que tiende a surgir espontáneamente desde una situación de crisis y cuyo objetivo es producir una respuesta a esa crisis. Los movimientos generalmente carecen de estructuras y se nutren de una especie de “solidaridad del descontento” con situaciones que presentan amenazas a la dignidad, insatisfacción con la eficiencia de procesos colectivos, y oposición a tendencias que empobrecen la identidad. La teoría y los modelos que explican el fenómeno de movimientos observan que ellos ocurren como respuesta a dimensiones colectivas concretas, como la dimensión política, económica, social, o educativa.

Según algunos investigadores de teoría social, los tres factores que caracterizan un movimiento son su sentido de identidad, su ideología, y la intensidad de los vínculos6. Por supuesto, la exposición elaborada de estos tres factores puede estudiarse en más detalle, pero lo que nos concierne hoy es lo que considero el factor más crítico, y es la capacidad de vinculación interpersonal. Si la capacidad de vínculos interpersonales da origen y fuerza a los movimientos colectivos, entonces en una

3 Monnerjahn, Engelbert, et al. José Kentenich: una vida para la Iglesia. No. 929 Kentenich. Fundación ArcorFundación ,Arcor, 1985.

4 Kentenich, J. Vinculaciones personales. Pláticas de Cuaresma, 1954. Biblioteca Schoenstattiana N. 4. 5 Jenkins, J. Craig. "Resource mobilization theory and the study of social movements." Annual review of

sociology (1983): 527-553.

6 Aline Reis Calvo Hernández y Jorge S. López. Los movimientos sociales y lo social en movimiento. Psicología Politica, N. 34, 2007, 7-38.

2

cultura donde la capacidad de vinculación es frágil o está seriamente herida podemos pronosticar que emergen pocos movimientos. Aunque el mundo de ideas y el mundo de acción propuesto por un movimiento sean exactamente lo que una dimensión urja, sin la fuerza de los vínculos no habrá cohesión, convicción, ni energías para confrontar los desafíos. Es precisamente en este tema de vinculaciones personales donde la pedagogía del Padre José Kentenich puede contribuir al dialogo nacional de nuevos posibles rumbos.

Más al punto, el Padre Kentenich propone una pedagogía de vinculaciones fundamentada en un principio ontológico—una realidad y principio metafísico— afirmando que todo ser humano es creado a imagen y semejanza de Dios uno y Trino, y por ende, posee un “YO” personal—único y original— que busca realizarse en el “TU”, en el otro. La palabra hebrea para “imagen” se deriva de la palabra “sombra”. Entonces cada persona es “sombra” de la misteriosa dinámica trinitaria de entrega del uno al otro. Pero es también semejanza, en el sentido de una proporción diferente a la de Dios. La Comisión Teológica Internacional7 expresa esta teología de la Imagen de Dios o “Imago Dei” de la siguiente manera:

En el planteamiento cristiano, esta identidad personal, que es también una orientación hacia el otro, se fundamenta esencialmente en la Trinidad de las Personas divinas. Dios no es un ser solitario, sino una comunión entre tres Personas (n. 41).

En otras palabras, cada ser humano es creado para funcionar en un ambiente de intensos vínculos interpersonales. La persona no es creada para sí mismo, sino que es creada en-relación-al-otro y para-el-otro. En este contexto el Padre Kentenich ha construido toda una pedagogía bajo la premisa de que la plenitud de cada persona se logra mediante la vinculación a otros. No solamente propone el Padre Kentenich una pedagogía de vinculaciones basadas en la “Imago Dei”, sino que reconoce como ingenuo los intentos que menosprecien el cultivo de vinculaciones. Afirma el Padre Kentenich:

Tenemos que capacitar nuevamente al hombre para sus múltiples vinculaciones, hacerlo capaz y dispuesto para una profunda vinculación interior a lugares, a cosas, a ideas. Sobretodo tenemos que hacerlo capaz de vincularse con la comunidad. Quien ignora totalmente esta tarea en la educación y en la pastoral construye sobre arena sus planes de renovación" (Padre José Kentenich- Vinculaciones Personales, p. 19-20)

Nuestro vivir diario “sin vínculos” confirma lo que indica el Padre Kentenich. Un individualismo desenfrenado y tendencias competitivas que resultan en el menosprecio del otro. Basta observar, por ejemplo, el comportamiento de los conductores temerarios en nuestras autopistas, que importando solo ellos, ponen en peligro la seguridad de otros. Basta ver también como las actitudes competitivas entre personas las reduce a ganadores y perdedores, los de arriba y los de abajo, ellos y nosotros, los que tienen y

7 Comisión Teológica Internacional. Comunión y servicio: La personal humana creada a imagen de Dios. Nota del documento: Las discusiones generales se desarrollaron en numerosos encuentros de la Subcomisión y durante las sesiones plenarias de la misma Comisión Teológica Internacional celebradas en Roma del año 2000 al 2002. El presente testo fue aprobado de manera específica con el voto escrito de la Comisión y fue presentado a su presidente, el card. J. Ratzinger. Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien dio su aprobación para su publicación el 23 de julio de 2004.

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los que no tienen, creando así climas polarizados y ambientes tóxicos para nutrir vínculos. Cuando las tendencias del “YO” son tan fuertes que despersonaliza al otro, los vínculos fundamentales del cual depende una sociedad sana—tales como los vínculos de la familia—comienzan a desaparecer. Y si se debilita el cultivo de vinculaciones interpersonales en una cultura, la cohesión de una sociedad entra en crisis.

Nuestra sociedad puertorriqueña urge de personalidades, misioneros y educadores capaces de re-avivar el sentido y valor de las vinculaciones interpersonales como remedio social. Menos televisor, más dialogo. Menos compras, mas compartir. Menos “selfies” más “groupies”. Menos agresión, más compasión. Menos indiferencia, más afecto. Menos razones para la separación, más razones de encuentro. Menos miedo, más amor. Menos gratificación personal, más servicio a la necesidad del otro. Si la capacidad de vínculos interpersonales es lo que da origen y fuerza a los movimientos colectivos, entonces en una cultura donde la capacidad de vinculación es fuerte podemos pronosticar una cultura sana y creciente porque el resultado será cohesión, convicción, y energías para confrontar no solo en el mañana sino también el pasado mañana. La orientación hacia el otro crea vínculos que conducen a la plenitud personal y comunitaria, y ello tiene que ocurrir en el trabajo, en la escuela en la iglesia y en el vecindario. Pero por sobre todo, es crucial que la restauración de los vínculos ocurra en la célula básica de la sociedad, en la familia, si queremos aspirar a una transformación efectiva y permanente. El Padre Kentenich8 reafirma:

La asociación más importante, y que nadie nos podrá quitar, la constituye la familia. Tenemos que concentrar conscientemente nuestra labor en la renovación de nuestras familias. (Pedagogía Mariana del Matrimonio, p. 17)

La familia es el lugar donde primero se adquiere y se educa para una experiencia positiva de vínculos. Los padres no dan cursos de como vincularse entre sí como matrimonio, ni dan talleres a sus hijos para que aprendan a vincularse. La vinculación al padre, a la madre, a los hermanos y hermanas, a los miembros de la familia en general, ocurren en el encuentro de la vida diaria y constituye la primera escuela de vínculos. La familia—como un “criadero de relaciones interpersonales “(e.g., “nursery of relationships”9)—suscita mediante el amor un pregustar del potencial como “Imago Dei” y nutre una capacidad vigorosa de sostener otros vínculos que conducen hacia una sociedad que vive de los valores cristianos:

La familia - esto no lo sabemos solamente por medio de la inteligencia sino que lo hemos observado siempre en la vida - es la célula germinal de la sociedad humana. Si pretendemos que la vida pública sea nuevamente cristiana, entonces, debemos esforzarnos con todos los medios

8 En el año 1933 el Padre Kentenich da una serie de conferencias a sacerdotes y educadores sobre la pedagogía matrimonial mariana. Acababa de publicarse la Encíclica “Casti Connubii” de Pio XI sobre el matrimonio. Se trata del texto más importante del Fundador de Schoenstatt sobre este tema.

9 Rojas, Ronald R. "Interpersonal Dynamics in Business Disciplines: Formulating a Hierarchy of Relational Motives." Interpersona 9.1 (2015): 114.

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a nuestra disposición para que nuestras familias sean nuevamente santas, cristianas. (Conferencias a la Juventud Femenina, 11 de agosto de 1936).

Sorpresivamente, las vivencias de vínculos humanos en la familia también nutren los vínculos en el orden sobrenatural. Por eso la vinculación a Dios Padre adquiere profundidad en la medida de la experiencia humana del padre. De modo similar, la experiencia del amor divino y del sentido de comunión se experimentan primero en el hogar. La co-responsabilidad, la tolerancia, el vaciarse de sí mismo para permitir espacio para el otro, y el sentido autentico de comunidad, son algunos de los derivados de una vivencia de vinculaciones a temprana edad. Cuando el alma se nutre de vínculos humanos, se abre a su profundidad ontológica. Esta línea pedagógica en su sentido más amplio es lo que Padre José Kentenich y en Schoenstatt llamamos el “Hombre Nuevo y la Nueva Comunidad”.

¿Pero específicamente, en qué consiste el Hombre Nuevo que nos plantea el carisma de Schoenstatt? El Padre Kentenich prevé que una nueva comunidad surgirá de hombres y mujeres productos de una autoformación para la libertad interior y comprometido desde, en, y para el amor como la fuerza primordial de su vivir y actuar10. La libertad interior del Hombre Nuevo es la formación de una voluntad libre de influencias esclavizantes y marcadamente orientada a la vinculación. ¿Acaso puede uno vincularse a otros mientras permanece esclavizado a una cultura que enjaula la imagen y semejanza que Dios imprimió en cada ser humano? Además, el Hombre Nuevo comprometido “...es el hombre de las grandes decisiones que tiene que avanzar seguro, aunque marche por sendas inexploradas; porque nadie sigue al que vacila, en cambio va tras el hombre que conoce su meta y avanza decidido hacia ella.” ¿Y cómo vincularse auténticamente a Dios y a otros sin la fuerza primordial del amor? Este proceso de crear un Hombre Nuevo es autoformativo, porque los medios y estructuras actuales ya han demostrado ser impotentes.

Es precisamente este Hombre Nuevo el que crea Nueva Comunidad porque reconoce que esta sacramentalmente unido a otros por el Bautismo, espiritualmente unido a otros por un sentido de Alianza (especialmente con María), y moralmente unido a otros por un deseo de concebir nuevas formas de comunidad. Como pueden apreciar, la Obra del Padre Kentenich quiere promover personalidades nuevas para nuevas comunidades y comunidades de comunidades que a modo de Confederación Apostólica quieren darle a la Iglesia y al mundo un nuevo humanismo enraizado en la “Imago Dei”.

Una alternativa religioso-moral como posible dimensión de respuesta a la problemática nacional no debe sorprendernos. Los mismos acontecimientos de nuestro pasado apuntan a la misma conclusión.

Hace algunos meses atrás (5 de julio) el periódico El Nuevo Día publicó un artículo titulado “De Luto la bandera puertorriqueña en San Juan”. En el artículo, la periodista Sara del Valle-Hernández describe cómo una bandera de Puerto Rico— en lugar de brillar con sus colores típicos—se viste de blanco y negro como símbolo de luto. Dice la periodista:

10 Kentenich, José. Desafío de nuestro tiempo. Editorial Nueva Patris SA, 1985.

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“Puerto Rico está de luto. Puerto Rico está atravesando por un momento de gran incertidumbre, y pase lo que pase, venga o no venga la junta, la verdad es que nadie sabe lo que va a pasar... Lo que vi esta mañana cuando vi la bandera es que Puerto Rico está impotente ante la situación nuestra”.

La ausencia del vivo colorido y la sustitución del blanco y negro representan la muerte. Un morir que—aunque en forma de metáfora—expresa la realidad de una profunda impotencia en todas las dimensiones hasta ahora consideradas. La situación de desespero y falta de alternativas nos recuerda la parábola del hijo prodigo. Como hijos e hijas pródigos hemos huido de la casa de nuestro Padre. Hemos despilfarrado la herencia. Hemos sido esclavizados. Nuestras almas han tenido que comer alimentos que empobrecen. Todo va de mal en peor. Al igual que el hijo prodigo, solo queda una posible solución por tratar. Y así como en la parábola, el Dios Padre nos espera. La restauración de vínculos mediante la dimensión religioso moral es una solución que va por encima de las dimensiones de cambio ya tratadas y ya fracasados.

Pero la dimensión religioso-moral no es una solución para el próximo cuatrienio. Ni siquiera es una solución para las próximas décadas. Se trata de lograr un viraje de destinos, un cambio de una Cultura de Huida a una Cultura de Encuentro. Se trata de un largo proceso de sanación humana y comunitaria que solo lograremos forjar por medio de movimientos de carácter religioso-moral que engendren Hombres y Mujeres Nuevos, y que entre sí, crean nuevas formas de comunidad y organismos sociales. En síntesis, una situación de muerte y de luto requiere un creer más allá de la muerte. Y esa convicción personal y poder comunitaria solo la tiene aquellos que son transformados desde “arriba”. Nos toca entonces a todos educar para crear vínculos capaces de formar hombres nuevos y nuevas comunidades que piensan desde arriba, aman desde arriba, y viven desde arriba.

Tengo la convicción personal de que este aspecto de fomentar vínculos naturales y sobrenaturales resuena de manera especial con el alma puertorriqueña. Estoy llevando a cabo un proyecto de investigación para intentar descubrir la razón ontológica del alma puertorriqueña. En otras palabras, ¿qué quiso Dios cuando creó el alma puertorriqueña? Hasta la fecha todo parece indicar que el alma puertorriqueña fue hecha para una Cultura de Encuentro. Los indios tainos solucionaban sus problemas colectivos con ritos de vínculos naturales y sobrenaturales que llamaban “areitos”. Cultura de Encuentro. Para nosotros, Tiempo de Navidad es tiempo de vinculación entre nosotros mismos (aquí se incluyen los puertorriqueños en la diáspora) y con el mundo sobrenatural (Misa de Aguinaldo, Nacimiento de Jesús, Parrandas, Reyes Magos, Octavitas). Cultura de Encuentro. Nuestros abuelos y bisabuelos tenían lugares de oración en sus hogares. Cultura de Encuentro. Otros ejemplos abundan. Si el alma puertorriqueña fue creada para una Cultura de Encuentro, con más razón debemos hacer todo lo posible para salir de esta Cultura de Huida y retornar a una Cultura de Encuentro.

En resumen, las dimensiones humanas aparentan estar ya agotadas de sus posibilidades para una transformación efectiva y sostenible. Por otro lado, la inhabilidad de potenciar movimientos de renovación permanece adormecida. Es entonces en la intersección de estas dos realidades históricas donde hoy exploramos nuevos caminos a la luz del carisma de Padre José Kentenich. Su carisma nos propone

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que la sanación del alma puertorriqueña se puede lograr mediante un frente unido de renovación religioso-moral que origina de una pedagogía de vínculos naturales y sobrenaturales. La renovación religioso-moral de los pueblos como les he presentado hoy es el carisma y tarea de Schoenstatt para con la Iglesia, y es además la misión de este lugar donde hoy nos hemos reunido.

Termino con otra observación. Hay una dimensión que he ignorado deliberadamente, porque quiero usarlo como punto de conclusión. El deporte todavía tiene el poder de levantarnos, de hacer ver nuestras posibilidades, de avivar nuestro espíritu como pueblo y de crear vínculos. Gracias a Mónica Puig, hemos experimentado el potencial para vivir en una Cultura de Encuentro. La número 34 le pasó el rolo a la número 2 para ganar la medalla de Oro en Tenis, todo bajo el grito “sí se puede”. Por primera vez en la historia de las Olimpiadas se escucha el himno nacional de Puerto Rico. Todo esto a la sombra del Cristo Redentor en Rio de Janiero, el Cristo Redentor que nos llama a una solución religioso-moral. “Rio de Janeiro” se traduce a “Rio de Enero”, que para nosotros apunta providencialmente a un evento para una nueva época. Gracias a la dedicación de una mujer joven, experimentamos un momento de solidaridad y de esperanza. Un evento de unidad sin precedente que demuestra que “si se puede”. Aunque solo por algunos minutos, Mónica Puig sostuvo un vínculo que unió a todo puertorriqueño.

Agradezco su paciencia y su atención. Espero que esta presentación sirva de incentivo y llamada a todo agente de cambio y a todos los movimientos que fomentan vínculos naturales y sobrenaturales a que nos unamos para forjar un Hombre Nuevo y una Nueva Comunidad para Puerto Rico.

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