Movimiento Apostólico de Schoenstatt-Puerto Rico            

Agosto de 2015

Celebración de la Alianza de Amor

Homilía de El Juego del Amor 

La Asunción de María a los Cielos

15 de agosto 1965

Lector 1

Este es el tercer domingo del mes de agosto, aún es el verano. En su infinita sabiduría Dios nos regala las estaciones del año, cada cual con sus particulares características de acuerdo a su plan divino en su juego del amor con la naturaleza. En el verano aumentan considerablemente las temperaturas que generan el florecimiento y el reverdecer de campos y valles. Ocasiona un ir y venir de personas, familias, visitantes, que dejan el hogar para disfrutar de unos días menos calurosos, de "peregrinos turistas".

Así en la vida espiritual las personas se mueven de una creencia a otra siendo fieles o infieles al Dios vivo. Así encontramos a Josué que nos narra que los israelitas que le seguían reconocieron que no podían abandonar al Señor quién los había sacado de la esclavitud haciendo ante sus ojos grandes prodigios.  Reconociendo “Él es nuestro Dios”  y así  también estamos nosotros llamados a reconocerlo.

En el Evangelio de San Juan encontramos una reacción diferente del pueblo ante Jesús cuando les dice "mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida"  muchos lo abandonaron y ya no andaban con él. Y nosotros ante el milagro de los milagros, ¿cómo respondemos? 

En la vida de profeta encontramos cercanía con Dios, gozo, intensa oración , vivencia del mensaje que se le encomienda y edifica partiendo de la palabra. Por otro lado la misión del profeta conlleva: drama, desconcierto, incomprensión, suerte de profeta, el martirio. Por eso Jesús le dice a los doce ¿también ustedes quieren dejarme? Y nosotros, ¿abandonaremos al Señor? El profeta permanece fiel al golpe del martillo en su vida y sobre su espalda siempre carga el peso de la cruz.

 

Todos:    ¡Madre Asunta al Cielo te saludamos, salúdanos tu también !

 

Lector 2

El profeta de María, el P. José Kentenich, en la significativa Solemnidad de la Asunción de la Virgen María la saluda a ella en su décima homilía de El Juego del Amor; y hoy nosotros nos unimos a esta celebración saludándola también como la que en su juego del amor con Dios venció las pruebas de su vida. María por ser la Inmaculada y la Madre Dios fue llevada en cuerpo y alma al cielo, ella es la Asunta al Cielo.

Como reina participa en el gobierno trinitario del mundo. En una batalla decisiva con los poderes diabólicos ella debe ayudar a poner a la creación entera a los pies del Padre Eterno por toda la eternidad.  Desde el 1950, año mariano, el corazón de este misterio asombroso es un artículo de fe, un dogma de la Santa Madre Iglesia. Entendemos por ello que la Santísima Madre en una forma magnífica ha jugado el juego del amor entre el Padre Dios y la hija del Padre, y que ahora juega un importante papel en nuestro propio juego del amor. Ella trabaja de una manera cálida, maternal y tierna, tiene un corazón con unos rasgos muy especiales que se necesitan hoy mas aún en tiempos despersonalizados y alejados de Dios.

Encontramos tres aspectos especiales en el corazón de la Santísima Madre: por naturaleza es un corazón íntegro, un corazón cálido que no está roto ni dividido. Desde luego no ha sido afectado por el pecado original y no posee un corazón quebrantado como el de nosotros. No está esclavizado a sus fuerzas internas ni a estímulos exteriores del mundo. Su cálido corazón se convirtió en uno maternal desde el momento que sus labios pronunciaron "fiat", este por el cuál también se convirtió en madre nuestra, "he ahí a tu madre". Luego su terminación de la vida terrenal por medio de la asunción de su cuerpo y de su alma, eso es, además de su naturaleza humana transfigurada en el cielo. Ella está en el cielo con su corazón transfigurado. Este es un corazón puro e intocable. ¿Quién se puede imaginar un océano de cálida maternidad que nos abarque hoy, que actúe hoy para nuestro bien?

La Santísima Madre nos ayuda, viene en nuestro auxilio para jugar el juego del amor lo más perfectamente posible. ¿Cómo nos ayuda? "vuelve a nosotros  esos tus ojos misericordiosos", ¿cuántas veces rogamos esta sencilla oración de petición?, ¿qué repetimos aquí?  Es lo mismo que decir: "abre tu eterno misericordioso corazón a nosotros”. Su corazón que late con una calidez y ardor ininterrumpido e inimaginable por nosotros sus hijos.

 

Todos:    ¡Madre Asunta al Cielo te saludamos, salúdanos tu también!

 

Lector 3

Los santos, especialmente San Bernardo, señalaron que la Santísima Madre tiene por nosotros el mismo amor con el que sirvió y cuidó de su Hijo en la tierra. Fue la madre que proveyó el pan, el hogar, y continuamente se ocupó de él. Recordemos como Cristo fue perseguido, más tarde maltratado, y como fue abandonado por los suyos, sus elegidos. Aún así siempre tuvo un hogar en su madre. Para bendición nuestra como está en el cielo, Dios la designó como la Madre de la Gracia. 

Imagínense todas las gracias que obtiene para nosotros. Cuando consideramos que su misión es ser nuestra madre, cuando recordamos que el calor con que abraza su tarea es la misma con la que abraza a su Hijo, entonces tomamos todas estas cosas por sentado.

Contemplamos a la Asunta al Cielo con gran fe como a la Hija Tres Veces Admirable con una sonrisa divina en medio del llanto humano. Sonrisa divina de gozo, que se origina en Dios. Constantemente alimentada por el amor de Dios. Descansa en los planes de Dios, no en los suyos propios, y aún si este plan conlleva sufrimiento sin fin para sí y para otros.  Gozo y dolor que contemplamos al rezar los misterios del Santo Rosario.

La Santísima Madre expresó su gozo en su canto del "Magnificat" en casa de Isabel, himno de gozo jubilante, una mezcla agridulce del pueblo oprimido y las cosas grandes que Dios obró: "Mi alma, glorifica al señor, y mi espíritu se alegra en su presencia" es un regocijo divino, en Dios y  por Dios.  La Santísima Madre no cabía en si, por haber  descubierto el plan divino en su vida, en el juego del amor, su ideal personal.  No cabía en si porque estaba llamada a llevar a cabo este plan divino en su vida hasta en los más mínimos detalles. Responde con su "fiat", hágase según el Plan de Dios. El Plan de Dios es un mapa diseñado desde toda la eternidad y llevado a cabo en el tiempo.

 

Todos:    ¡Madre Asunta al Cielo te saludamos, salúdanos tu también !

 

Lector 1

¿Qué es lo grande del plan?  Isabel nos lo revela en el Evangelio de San Lucas (1:13), “¿Quién soy yo, para que venga a mí la madre de mi Señor?”  María sin embargo es la madre gozosa, gozo que permea todo su ser porque se da cuenta que el niño en su seno es también el Dios de su corazón .  Esto era una fuente constante indescriptible de gozo.

El gozo de María no fue apagado por el " stabat " del viernes santo en el calvario.  Ella fue fiel a su misión incondicionalmente.  Aún  si esta misión estaba unida a la espada de dolor que traspasaba su alma, como le había anunciado Simeón en el templo.

Los santos y los teólogos nos dicen (esto puede parecer una exageración) que el dolor que la Santísima Madre experimentó bajo la cruz fue tan intenso que si se distribuyera entre la gente, muchos morirían de él.

El llanto humano es un elemento constitutivo de nuestro juego del amor en la tierra, por eso con gran sinceridad rezamos: 

 

Todos:     

Querida Madre Tres Veces Admirable y Reina de Schoenstatt, transfórmanos en hijos tres veces admirables con una divina sonrisa de acuerdo a tu imagen pero también un llanto humano en medio de una sonrisa divina y una sonrisa divina en medio de un llanto humano. Amén.

            

Peticiones

 

Lector 2

Para que en estos días que celebramos la Solemnidad de la Asunción de María a los Cielos ella nos conceda la gracia de permanecer fieles al juego del amor con el Padre Dios y para que siempre florezcan  y reverdezcan los campos y valles de nuestras almas.

 

Todos:     Fidelidad a la misión sea mi agradecimiento por sus innumerables dones.

Para que descubriendo nuestro ideal personal podamos cumplir  a cabalidad con el juego del amor .

Todos:     Fidelidad a la misión sea mi agradecimiento por sus innumerables dones.

Para que sean iluminados los ojos del corazón con la fe de Cristo y podamos permanecer fieles a su Iglesia, medio de salvación en estos tiempos de tanta confusión.

Todos:     Fidelidad a la misión sea mi agradecimiento por sus innumerables dones.

Por el Santo Padre, el Papa Francisco, cardenales, obispos, sacerdotes, y miembros de la vida consagrada para que puedan en este año dedicado a la vida consagraday siempre  permanecer fieles a sus promesas  y su compromiso con la Iglesia.

Todos:     Fidelidad a la misión sea mi agradecimiento por sus innumerables dones.

Para que aprendamos a conocer, valorizar y agradecer el Sacramento Eucarístico regalo a nuestro tiempo en la historia de la salvación.

Todos:     Fidelidad a la misión sea mi agradecimiento por sus innumerables dones.

Renovamos nuestra Alianza de Amor diciendo: Oh Señora mía…