FELIZ DÍA DE LA ALIANZA, JUNIO 2017

Celebración de la Alianza de Amor

18 de junio de 2017

 

Basado en pensamientos del P. José Kentenich

Cantar el lema:          Padre, tu carisma guie la Familia hacia tiempos de esperanza.

LECTOR I       Hoy día del Señor felicitamos a todos los padres. Padres, ustedes están llamados que a ser reflejo del Padre del Cielo a él le agradecemos por su Paternidad Divina que es camino de salvación para el género humano.

LECTOR II     En el Antiguo Testamento aprendemos como el pueblo escogido levantaba sus manos y su corazón clamando solución a sus problemas, al Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Adorándolo y alabándolo con suma reverencia y respeto.

En el Nuevo Testamento con Jesús, Nuestro Señor, aprendemos con asombro con que sencillez y naturalidad nos invita a llamarle Padre, Papito, Abba. Es nuestro Padre, cercano, atento a todas nuestras necesidades para socorrernos, según Jesús, Dios sabe hasta el número de cabellos en nuestra cabeza.  Como Padre asume la función de alfarero, nos acaricia con afecto, nos moldea formando nuestro carácter y nos convierte en instrumentos útiles en sus manos misericordiosas.

LECTOR III    Es indispensable para el ser humano la experiencia de contar con un Padre y poder sentirse hijo.  Todos necesitamos de un padre, es por eso que Dios nos ha dado un padre terrenal a todos.  Los padres tienen la tarea de llenar vacíos en nuestras vidas, de guiarnos, protegernos y sustentarnos.  Pero estas no son sólo sus tareas, su labor más importante es ayudarnos a desarrollarnos íntegramente como personas, darnos un modelo de vida y darnos apoyo emocional y espiritual. Aunque nuestro padre terrenal nos falle, nuestro Padre del Cielo siempre estará a nuestro lado, no nos decepcionará.

TODOS    “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor te harás cargo de mí.” (Salmo 27:10)

LECTOR I       Desde niños desarrollamos características que se convierten en nuestra identidad.  Eso es en lo natural, pero Dios nos otorga junto con su paternidad una nueva identidad, una identidad superior, la de ser sus hijos.  Esta es la identidad que adquirimos en Cristo su Hijo.  Hijos en el Hijo, que es intimidad y confianza.  Una relación de mucha cercanía personal.

LECTOR II     Dios es un Padre cercano, amoroso, familiar y personal.  Él es el Padre que Jesús quiere revelarnos y darnos a conocer.  Él es el Padre de aquellos que han nacido de nuevo en virtud de su fe en Cristo, han sido adoptados como hijos por medio de Jesucristo. “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera dar a conocer.” (Mt. 11:27) Fuera de la paternidad de Dios, somos simples criaturas hechura de Dios, pero por su paternidad nos introduce a la familia celestial.

LECTOR III    Dios Padre nos regala una familia y un nombre, una identidad espiritual, un lugar y una posición dentro de esa familia.  Un parentesco íntimo y vivo como el que experimentamos con nuestros hermanos.  La paternidad da paso a la fraternidad, esa relación especial que se desarrolla entre los hermanos que comparten el hogar, el amor y los beneficios del Padre y que se solidarizan para protegerse, consolarse, compartir alegrías, penas y experiencias de vida. Lazos que durarán toda la vida y aún más allá.

TODOS    “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor te harás cargo de mí.” (Salmo 27:10)

LECTOR I       Existen obstáculos para aceptar o reconocer la paternidad de Dios, son obstáculos que nos impiden crecer en la fe. Puede ser que se deba a los sufrimientos que hemos experimentado a raíz de una experiencia negativa con nuestro padre terrenal en el hogar: abandono físico o emocional, agresiones físicas y verbales, heridas emocionales por el rechazo o por la preferencia de un hijo u otro. Así como las experiencias negativas pueden ser un obstáculo también pueden ser ocasión para que nosotros busquemos al verdadero padre que nos muestra Jesús, así las experiencias negativas se convierten en peldaños para subir más alto y crecer en la fe.

Las diversas crisis por las cuales estamos atravesando hoy tienen una gran relación con la falta de paternidad. Sólo Dios Padre puede tocar los más recónditos y profundos lugares de nuestro corazón herido y desilusionado para traer sanidad a nuestras vidas. Sólo Dios puede llenar el vacío asociado a la falta de un padre, sólo Dios puede cubrir las necesidades del alma derivados de la ausencia paterna.  Sólo Dios puede tratar la orfandad que produce la ausencia de la figura paterna.

LECTOR II     Para alcanzar cierto grado de madurez espiritual se requiere conocer a Dios vincularnos, relacionarnos y estar en comunión con Él.  Lo hacemos a través de su Palabra, de la oración, de los sacramentos y muy especialmente de la Santa Misa.

Requiere el vínculo filial del Hijo con el Padre para alcanzar como escribió San Pablo: “al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo” (Ef. 4:13) lograr recorrer el camino hacia la intimidad con Dios Padre. Requiere también una estrecha vinculación con la Santísima Virgen María, hija predilecta del Padre, quien confía plenamente en su Divina Providencia.  Ella, la Madre Tres Veces Admirable, desde su Santuario nos enseña a recibir a un Padre y Dios personal que se preocupa por nuestra pequeña vida, le importan nuestras penas y alegrías.

LECTOR III    Para María la voluntad y los deseos del Padre eran su guía, su brújula aquí en la tierra, el plan del Padre Celestial eran vida para María, su plan era el gran Plan. Por eso ella dio gloria al Padre en Nazaret, en Aim Karim, en Belén, en Egipto, en Jerusalén, en Caná de Galilea, y lo glorificó al pie de la cruz, en Éfeso junto a Juan, y ahora y por toda la eternidad en el Cielo. María contempla la vida con la mirada de Dios y camina siempre bajo la luz del cielo.  Abrió su corazón a la luz del cielo que le guio a hacer las preguntas precisas para poder contestar con acierto y hacer una realidad la Encarnación del Verbo. Así nosotros guiados por Ella, nuestro modelo, podemos vencer los obstáculos de nuestra época para hacer presente a Dios en su Paternidad Divina y contribuir a la renovación del mundo como auténticos padres, madres y auténticos hijos de Dios.

TODOS    “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor te harás cargo de mí.” (Salmo 27:10)

LECTOR I       Para alcanzar la madurez espiritual necesitamos un vínculo personal con el fundador Padre José Kentenich que nos lleve a encontrarnos con su paternidad y también con su profecía. El Espíritu Santo irrumpe en el alma del Padre Fundador de una manera extraordinaria regalándole en su estructura personal el carisma de la paternidad como respuesta a la problemática moderna. Paternidad que es realizable sólo si el fundador es a su vez educador.

LECTOR II     La misión de ser padre y educador tuvo una actualidad peculiar y una singular hondura. La actualidad estriba en los múltiples déficits de nuestro tiempo: la pérdida de fe en Dios como Padre, la pérdida del sentido de una auténtica paternidad humana, y de la genuina autoridad paterna y finalmente el extravío de la familia y la pérdida del carácter propio de la familia como ideal para la Iglesia y el mundo.

LECTOR III    Con la obra de Schoenstatt el Padre Kentenich aplicó un correctivo eficaz a los ya mencionados.  En su persona y acción se esforzó por hacer sensible y visible la Paternidad Divina. Aclararla y restaurarla del modo más hondo posible, la naturaleza y la dignidad de la paternidad humana en la tierra. Y de eso, tú y yo, los hijos del Padre somos testigos y productos de ello. Que así sea.                    

PETICIONES

¬ Agradezcamos al Padre Celestial por sus bendiciones y amor incondicional rogando por todos los padres en este día especial.

¬ Para que como hijos auténticos de Dios Padre amemos de todo corazón a Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar y para que nunca falten en nuestras comunidades sacerdotes de Cristo, reflejos del Padre.

TODOS            Padre, a tu Paternidad Divina nos acogemos.

¬ Para que experimentemos el amor cercano, familiar y personal del Padre Celestial.

TODOS            Padre, a tu Paternidad Divina nos acogemos.

¬ Para que agradeciendo la fraternidad que nos regala la paternidad de Dios nos amemos unos a otros como Dios nos ha amado.

TODOS            Padre, a tu Paternidad Divina nos acogemos.

¬ Para que Dios nos del ánimo para esforzarnos en alcanzar la medida establecida por la estatura de la plenitud de Cristo como hijos de Dios.

TODOS            Padre, a tu Paternidad Divina nos acogemos.

¬ Para que a ejemplo de María cumplamos con la voluntad del Padre en cada circunstancia de la vida cotidiana.

TODOS            Padre, a tu Paternidad Divina nos acogemos.

¬ Por el eterno descanso del P. Guillermo Esters, quien a ejemplo del P. José Kentenich, fue un padre espiritual para muchos, y se entregó por entero por más de 30 años al desarrollo del Movimiento Apostólico de Schoenstatt en Puerto Rico, como su Director.

TODOS            Padre, a tu Paternidad Divina nos acogemos.

¬ Para que nuestro vínculo personal con el Padre Fundador nos conduzca a la madurez espiritual en profundización de la Alianza de Amor con María.

TODOS            Padre, a tu Paternidad Divina nos acogemos.

Renovamos nuestra Alianza de Amor con la Madre Tres Veces Admirable, Reina y Vencedora de Schoenstatt diciendo: Oh Señora mía…