Celebración de la Alianza, Febrero 2017

Celebración de la Alianza de Amor

19 de febrero de 2017

 

Basado en pensamientos del P. José Kentenich

 

Cantar el lema:          Padre, tu carisma guie la familia hacia tiempos de esperanza.

LECTOR I       Nos encontramos en el mes del Amor, para nosotros, Familia de Schoenstatt, la palabra amor nos hace pensar en el amor misericordioso de un padre real y verdadero, cercano y providente.  Padre que se hace presente en cada circunstancia de la vida.

Amor concreto expresado en las obras de Misericordia que son plan de acción para la salvación de las almas, tanto del desvalido como del que socorre. Amor del Padre Fundador que con su vida renueva una y otra vez el Amor Verdadero, el Amor de Dios.

LECTOR II     Los acontecimientos en la historia de la salvación y del mundo se repiten una y otra vez con diferentes disfraces.  Pero el Padre Dios Misericordioso siempre está presente para acogernos y salvarnos de nuestro desvalimiento con su corazón misericordioso y compasivo. Hoy 2017 nos enfrentamos ante diferentes retos y problemas y nos preguntamos como lo hizo María “¿cómo será esto?”

El Padre Fundador, el Padre José Kentenich, ante las circunstancias del tiempo en que le tocó vivir ofrece una respuesta que se puede resumir en las palabras del Evangelio que dicen: “Yo os aseguro, si no cambiáis y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.” (Mateo 18:3) A partir de esta gran idea, directriz, el Fundador de Schoenstatt va trazando todo un camino de espiritualidad que ofrece una respuesta concreta a la dureza y angustia de la época en que él vivió y que vivimos hoy.

LECTOR I       El Padre Kentenich nos describe en el ciclo de homilías el Juego del Amor que una de las características que denotan desvalimiento, humildad, confianza, es el hecho de que un niño consciente de su situación extiende sus manitas hacía su padre en este caso hacía Dios. No sólo extendemos nuestros brazos sino nuestro corazón y todo nuestro ser, lo que somos y tenemos en total entrega y oración filial. El Padre Nuestro es la oración del corazón que nos enseñó Jesús y que nos mantiene en diálogo y vinculados a Dios en cada lugar.

El rol del ser humano en el acontecer mundial y el significado de la vida ha sido la gran interrogante de la humanidad.  El Padre Kentenich se anticipó al Concilio Vaticano II, pues el Concilio reconoció la necesidad de formar a una nueva clase de persona en un mundo cambiante. Mientras el Padre Fundador proclamó desde los comienzos de la fundación de Schoenstatt al hombre nuevo en una nueva comunidad disponible a cumplir la voluntad de Dios.

LECTOR II     Además de la transformación estamos invitados a la santidad heroica de la vida diaria como si fuésemos buenos actores cumpliendo con el papel asignado, nuestra misión e Ideal Personal.  Requiere además restaurar la imagen de María Santísima en nuestro corazón porque ella es el modelo, la obra maestra de Dios. Su corazón es un océano del amor de Dios, ella nos trae hacía si para apartarnos de todo lo que nos aleja de Dios, vivimos en un mundo contaminado por las astucias de Satanás y ella nos da valor para poder responder en la medida que Dios desea a su amor.

TODOS:          Padre Nuestro que estás en el Cielo venga a nosotros tu Reino.

LECTOR I       Es nuestro deseo ser introducidos más profundamente en la Escuela de la Santísima Madre en el arte de ser un verdadero Hijo del Padre que se caracteriza por la apertura hacía Él y se regocija en Él, aún en medio del mayor dolor (porque el amor tiene que ser más fuerte que el dolor) y la fidelidad personal de la persona hacía el Padre Dios.

Es una realidad que en estos tiempos apocalípticos la fe ha menguado, lo que explica el comportamiento con frecuencia de algunos inclusive de católicos que han perdido su relación con Dios Padre y con la Santísima Madre debido a que su órgano de visión es imperfecto.  No poseen una fe viva, es enfermiza, está desgastada.  Debemos rezar y rogar una y otra vez: “Señor que yo vea". (Mc 10:51) Déjame ver el complejo mundo sobrenatural con un sentido nuevo de visión.”

LECTOR II     Las naciones que creen cumplen su misión aquí en la tierra y para toda la eternidad.  Las naciones que no creen son culpables de haber perdido su fe aquí y para toda la eternidad.  La gente de hoy, tristemente quieren ser autónomos separados de Dios, independientes de Dios.  Su razón ya no desea depender de una realidad que no se puede ver con un órgano de sentido natural.

Los corazones de la gente de hoy están atrapados por las impresiones sensoriales y desean ser independientes de un poder divino.  Su voluntad está en su propio dios. La fe es un puente que conduce al Dios vivo, debemos pensar que somos nadadores que tienen el valor de saltar desde un trampolín al mar que nos es desconocido, el mar de la Santísima Trinidad. Lo hacemos con la certeza de que los brazos de Dios nos sostienen.

LECTOR I       Aún en medio de las tormentas el Eterno Padre Dios nos abraza y nos acerca a su corazón.  Esto sólo lo podemos entender por medio de la fe.  Sin fe la Santísima Madre no hubiera encontrado el camino a la realidad sobrenatural.  Nunca se hubiese entendido ella misma, ni su posición en la realidad sobrenatural. Prueba de ello es que el Espíritu Santo la felicita por boca de Isabel su prima en Aim Karem, “Bendita tú porque has creído.” (Lc 1-45) Su fe hizo posible el milagro de que la Segunda Persona de la Trinidad pudiese adquirir una naturaleza humana. Esa fe, ese espíritu de fe, es esencial para su vida y su posición, aún para el alma da la Santísima Virgen María.

TODOS:          Padre Nuestro que estás en el Cielo venga a nosotros tu Reino.

LECTOR II     Por medio de la fe, infusa en nosotros en el Bautismo, podemos responder al llamado que nos hace Dios a vivir en gracia, a cumplir la Misión Personal y encarnar el Ideal Personal. Esto requiere de nosotros receptividad, apertura, cooperación de acuerdo a la capacidad de cada uno para compartir con los demás, ser solidario, en la alegría y también en el dolor del sufrimiento.

Ese sufrimiento que nos conduce como humanos al desamparo, a la carencia, al desvalimiento. Desvalimiento sinónimo de desamparo, sin ayuda, sin protección, sin comprensión, la carencia de recursos físicos o espirituales nos conduce a la queja, al grito, al clamor y a expresiones de protesta que salen del alma ante la injusticia.

Jesús se identifica con nuestro desvalimiento y proclama las Obras de Misericordia corporales y espirituales (Mateo 25,31-16) como respuesta a las necesidades del desvalido y del desamparado. Desamparo que pasa desapercibido voluntaria o involuntariamente por la mayoría que no ha encontrado a Dios o que habiéndolo encontrado lo ignoran.

LECTOR II     La humanidad es ese hijo pródigo, del cual nos habla el Evangelio, que padece en carne propia de lo que abunda en la Casa del Padre. El ejercicio de las Obras de Misericordia comunica gracias a quien las ejerce.  En el Evangelio de Lucas está escrito: "Dad y se os dará." Por tanto, con estas obras hacemos la voluntad de Dios, damos algo de los nuestro a los demás y el Señor nos promete que nos dará también a nosotros lo que necesitamos.

Este actuar misericordioso, este juego de amor entre el Padre Dios y su hijo, nos ayudan a avanzar en el camino al cielo porque nos van haciendo parecidos a Jesús. Él nos modeló la actitud que debemos tener hacía los demás. En el Evangelio según San Mateo se recogen las siguientes palabras de Cristo "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el hollín corrompen y donde los ladrones minan y hurtan porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Al seguir esta enseñanza del Señor cambiamos los bienes temporeros por los eternos que son los que valen de verdad.

TODOS:          Padre Nuestro que estás en el Cielo venga a nosotros tu Reino.

PETICIONES

¬ Oremos para que en medio de la tormenta busquemos cobijarnos en el corazón de Dios.

TODOS           Señor auméntanos la fe.

¬ Oremos para que el Señor restaure en nosotros la imagen de la Santísima Virgen María y podamos cumplir su voluntad como ella.

TODOS           Señor auméntanos la fe.

¬ Oremos para que en este año de esperanza confiemos plenamente nuestras vidas y nuestra misión en manos del Padre como niños desvalidos que levantan sus brazos a el

TODOS           Señor auméntanos la fe.

Oremos para que no quedemos atrapados en la telaraña de las impresiones sensoriales y la tentación de creernos ser independientes del poder divino.

TODOS           Señor auméntanos la fe.

¬ Oremos para que el carisma del Padre José Kentenich alcance todos los lugares y se haga realidad el Tercer Milagro de la Nochebuena, su pronta canonización.

TODOS           Señor auméntanos la fe.

Renovamos nuestra Alianza de Amor con la Madre Tres Veces Admirable, Reina y Vencedora de Schoenstatt diciendo, Oh Señora mía…