Feliz Día de la Alianza, Octubre 2017

RITO DE RENOVACION DE LA ALIANZA DE AMOR 18 de Octubre de 2017

Lema: Padre, tu carisma guie la Familia hacia tiempos de esperanza

Lector 1:

En este día en que celebramos el 103 años aniversario de nuestra Alianza de Amor, nos reunimos para renovar la Alianza de Amor con la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt.

Lector 2:

Lo hacemos en este lugar santo, taller de santidad, unidos espiritualmente al Santuario de la Solidaridad, a nuestro Padre fundador y a toda la Familia de Schoenstatt en Puerto Rico y en el mundo entero.

Lector 1:

Queremos revivir ese momento de la Alianza de Amor original escuchando las palabras del padre fundador el 18 de octubre de 1914, en el trozo central del Acta de Fundación de Schoenstatt:

Celebrante:

San Pedro, después de haber contemplado la gloria de Dios en el Tabor, exclamó arrebatado: "¡Qué bien estamos aquí! ¡Hagamos aquí tres tiendas!".

Una y otra vez vienen a mi mente estas palabras y me he preguntado ya muy a menudo: ¿Acaso no sería posible que la Capillita de nuestra Congregación al mismo tiempo llegue a ser nuestro Tabor, donde se manifieste la gloria de María? Sin duda alguna no podríamos realizar una acción apostólica más grande,, ni dejar a nuestros sucesores una herencia más preciosa que inducir a nuestra Señora y Soberana a que erija aquí su trono de manera especial, que reparta sus tesoros y obre milagros de gracia.

Lector 2:

Hoy nosotros queremos volver a sellar nuestra Alianza de Amor con Dios y con la Santísima Virgen María, nuestra querida Mater. Así revitalizamos nuestra alianza bautismal y renovamos nuestra fe y compromiso de vida cristiana.

Lector 1:

La Iglesia nos enseña que María es la Madre de todos los creyentes y la gran Educadora de la fe. La experiencia de Schoenstatt a

través de la historia nos confirma en nuestra espiritualidad y pedagogía de alianza.

Celebrante:

Basados en esa fe, queremos renovar esa alianza de amor con la Mater. Para ello les pregunto:

¿Quieren arraigarse cada día más profundamente en las tres fuentes de vida de Schoenstatt, y en el carisma de nuestro Padre Fundador vinculándose a María, al Santuario y a nuestro padre fundador, para emprender, con la fuerza de ese triple amor, una fecunda acción apostólica?

Todos: Sí, queremos.

Celebrante:

¿Están dispuestos a traer abundantes contribuciones al capital de gracias para depositarlo en las manos de nuestra Madre en su Santuario?

Todos: Sí, estamos dispuestos.

Celebrante:

El P. Kentenich nos llamó, como sus hijos fieles sencillos y tontos a participar en su misión profética. Impulsados por las gracias del Santuario, ¿se comprometen a luchar por unirnos como una sola Familia en el corazón del Padre: Cor unum in Patre?

Todos: Sí, nos comprometemos.

Celebrante:

De este modo, queremos amar y servir a la Iglesia siendo su corazón y, con ella, alma del mundo. Lo hacemos formando una sola Familia solidaria, responsabilizándonos de cada hermano en la alianza.

Alegres por esta confesión que hemos hecho, renovemos ahora nuestra alianza de amor rezando todos juntos:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía! Yo me ofrezco todo a ti.
Y, en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día:

mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame,

como instrumento y posición tuya. Amén. Celebrante: El Señor está con ustedes.

Todos: Y con tu espíritu.

Celebrante:

Por la intercesión de María Santísima, nuestra Madre y Reina Victoriosa, tres veces Admirable de Schoenstatt, los bendiga el Dios siempre fiel a su alianza con nosotros, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Todos: Amén.
Celebrante: Con Cristo, su Hijo, Todos: ¡Bendíganos la Virgen María! Canto final: Himno de la Familia.

Protéjanos tu manto en tempestad y lid.
tres Veces Admirable, oh Torre de David.
Tú, Arca de Nueva Alianza, Invicta en el huracán, del siglo Gran Vencedora, los tuyos no se hundirán.

Llevamos pues tu nombre, Madre del Salvador.
Tú que eres la más pura, del Sol el resplandor.
Tú, Faro en el mar del mundo, Invicta en el huracán, del siglo Gran Vencedora, los tuyos no se hundirán.

Consúmannos las llamas del abnegado amor,
y así florezca Schoenstatt del mundo en derredor. Nos guíe la fe sencilla, Invicta en el huracán,
del siglo Gran Vencedora, los tuyos no se hundirán.