50 Aniversario

de la Partida del P. Kentenich a la Casa del Padre

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La Persona del Padre Kentenich y las Circunstancias de su Partida a la Casa del Padre

Durante este año el Movimiento Apostólico de Schoenstatt está conmemorando el 50 aniversario de la muerte del Padre Kentenich. El 15 de septiembre de 1968 regresó a la Casa del Eterno Padre Dios, para muchos un suceso inesperado. Este día nos invita a fijarnos en las circunstancias de su partida al Hogar del Padre y su simbolismo.

 

Después que el Padre Kentenich terminó de celebrar la Santa Misa en la Iglesia de la Adoración, se dirigió a la sacristía y colapsó repentinamente. Los dos sacerdotes y la sacristana que lo asistieron lo recostaron sobre el piso en la sacristía, que actualmente se conoce como Capilla del Fundador, donde poco después ocurrió su muerte.

 

Fue la segunda vez en su vida que el Padre Kentenich se postró sobre el piso de una Iglesia. Durante la ceremonia de ordenación los candidatos al sacerdocio se postran en el suelo como expresión de su entrega perfecta a Jesucristo, aquel por el cual ellos quieren trabajar. Ahora al final de su vida sacerdotal el Padre Kentenich vuelve a postrarse sobre el suelo, lo que da énfasis a su ministerio sacerdotal. El Padre Kentenich se entregó por entero y de una forma única al Sumo y Eterno Sacerdote y a María, su Madre del cielo. Se desprendió de toda posesión y apego terrenal y vivió completamente entregado a la voluntad del Padre Celestial. Todo lo terrenal lo pasó a lo sobrenatural. Él vivió en obediencia, constantemente buscando la voluntad de Dios y poniéndose a su disposición para cumplirla aun cuando fuese difícil.

 

El Padre Kentenich se postró rostro sobre el suelo para su ordenación, para su muerte su mirada se dirigía hacia el cielo. Esto es una expresión del hecho de que él fue una persona natural y al mismo tiempo sobrenatural. Él se mantuvo firme tanto en la realidad de los hechos como en el corazón del Padre Celestial. Él combinó el pensamiento natural y sobrenatural de una manera orgánica, mostrándonos así el ideal del hombre nuevo en la nueva comunidad para un mundo secularizado.

 

Para el Padre Kentenich la Iglesia de la Adoración era “la extensión del Santuario Original”. Recostado sobre el suelo, como si fuese colocado en los cimientos del Santuario Original, permanentemente vinculado a éste, pasó a ser parte de los cimientos de Schoenstatt para siempre.

 

El Padre Kentenich murió en la Iglesia de la Adoración, dedicada a la Santísima Trinidad. Una y otra vez el Padre Kentenich señaló que la alianza de amor con la Madre de Dios es una expresión, un medio y protección de la alianza de amor con el Dios Trino. Todo provine de Dios y regresa a Él. La Madre de Dios no se guarda nadie para si misma, sino que los conduce a todos a la Santísima Trinidad.

 

El Padre Kentenich murió un domingo. Este es el día de la semana que nos señala la Resurreción de Cristo – fue una pequeña pascua. El 15 de septiembre es la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, una fiesta mariana que está íntimamente ligada con la Exaltación de la Santa Cruz. ¡Cristo y María! Durante toda su vida el Padre Kentenich proclamó la bi-unidad entre el Hijo de Dios y su Madre. Él estaba convencido de que es la tarea de la Madre de Dios estar al lado del Salvador como compañera y colaboradora permanente en la obra de redención. Esta fue la afirmación básica en la cual fundamentó su Mariología. ¡Exaltación de la Cruz y la Resurrección, cruz y victoria! El Padre Kentenich estaba listo para recorrer el camino de la cruz y su misión con todos los desafíos porque estaba convencido de que de esta forma le daba gloria a Dios y a la Madre de Dios.

 

Cuando el Padre Kentenich regreso al hogar eterno, las Hermanas de la Provincia del Oeste de Alemania (Koblenz-Meternich) estaban reunidas para coronar junto a él la imagen de María, la Madre de Dios, pues él siempre tomó tiempo para estas cosas. Él motivó a la gente a darle una corona a la Santísima Virgen, especialmente en tiempos de necesidad e impotencia, porque él confiaba en su intercesión. Tal coronación era para él una expresión visible de la alianza de amor. Así como la alianza de amor es mutua, la coronación es mutua. El Padre Kentenich estaba convencido de que al coronar a la Madre de Dios siempre se recibe respuesta. Ahora se suponía que él le ofreciera muchas coronas a ella. En cambio, ella lo coronó a él con la vida eterna.

 

Si nosotros consideramos estas circunstancias parece ser que el Padre Dios y la Madre de Dios quisieron marcar de manera especial su vida y confirmar sus enseñanzas.

 

Rev. P. Bernd Biberger

(Traducido al español del boletín: Impulses for Daily Living, Secretariat Father Joseph Kentenich, March 2018)

AMÓ A LA IGLESIA